Cómo proteger tu actividad de ataques informáticos

Los ataques informáticos son un conjunto de actividades maliciosas que tienen como fin perjudicar a los sistemas tecnológicos

La pandemia de COVID-19 provocó un gran trasvase al mundo online. Para la actividad empresarial e industrial, esto supuso un avance exponencial y veloz en la introducción y desarrollo de tecnologías dependientes de la red.

En este contexto, surgieron diversos ciberdelincuentes que pretendían aprovechar la confianza en el entorno digital para llevar a cabo ataques informáticos.

Un ciberataque es un conjunto de actividades encaminadas a perjudicar distintos sistemas informáticos. Su objetivo es robar datos, bloquear el acceso a ellos, controlar dispositivos, etc.

Tipos de ataques informáticos

Malware

Este término hace referencia a un software malicioso, es decir un código o programa que se infiltra en el ordenador para corromper el sistema informático. La intrusión puede tener como objetivo tomar el control, dañar o deshabilitar los dispositivos.

Existen varios tipos de malware que perjudican a los sistemas: spyware, virus, troyano, ransomware, gusano…

Spyware

Se trata de un software malicioso que funciona como una especie de espía. Se introduce en el sistema de forma silenciosa y, en muchas ocasiones, sin que el usuario lo sepa, por lo que puede llegar a descargar o modificar programas sin que se perciba su funcionamiento.

Es un tipo de ciberataque que viola la intimidad del usuario, recopilando toda su información, como los números de tarjetas de crédito, contraseñas, datos privados, etc.

Ransomware

Este tipo de malware se introduce en el sistema informático y encripta los datos, haciendo inaccesible la información y provocando que la víctima del ataque pierda el control del sistema al estar inutilizado.

Para desbloquear los datos, se suele pedir un rescate que implica el pago de una suma de dinero, por lo general, en monedas virtuales que impiden el rastreo de la transferencia.

Virus

Este tipo de malware debe ser ejecutado por el usuario, que puede percibirlo como un enlace inofensivo. Una vez se activa, se extiende por todo el sistema, infectando con un código perjudicial archivos, documentos y cualquier elemento al que tenga acceso.

De esta forma, si el sistema está presente o conectado a diferentes hardware o equipos, todos ellos pueden ser infectados con el virus.

Gusano

Se trata de un software malicioso que no requiere de la ejecución manual del usuario, sino que puede estar presente en redes, páginas web o correos electrónicos.

Una vez se introduce en el sistema, hace copias de sí mismo infectando todo el equipo y propagándose por su red.

Troyano

Este malware se camufla pareciendo un software fiable, consiguiendo que, bajo una apariencia inofensiva, el usuario lo instale. De ahí su nombre, haciendo referencia al caballo de Troya que pasa desapercibido sin considerarse una amenaza potencial.

Una vez ejecutado en el dispositivo, el troyano puede acceder a la información del mismo, robar datos financieros, personales o confidenciales, secuestrar el sistema, etc.

Phising

Este tipo de ataque informático no es un software malicioso, sino una serie de técnicas de ingeniería social encaminadas a robar datos (claves de acceso, contraseñas, números de tarjetas de crédito) para suplantar la identidad de una persona.

Una de las principales formas de llevar a cabo este ciberataque es hacerse pasar por empresas, bancos o entidades de confianza que solicitan datos privados. También mediante mensajes de texto, correos electrónicos, enlaces maliciosos o llamadas de teléfono.

DDoS (Denegación de Servicios Distribuidos)

Este ataque implica el bloqueo de los servidores que dan servicio a una página web realizando numerosas peticiones o generando mucho tráfico hacia el mismo para que colapse.

Como resultado, se inutiliza la web, comprometiendo su nivel de servicio al impedir el acceso a la misma y el envío de información.

Medidas de protección frente a los ataques informáticos

La ciberseguridad se ha convertido en un elemento fundamental para la continuidad de las empresas que operan, total o parcialmente, en el entorno digital y con tecnología conectada a la red. Entre las medidas que se pueden introducir para proteger los sistemas, destacan:

  • Educar, concienciar y formar al personal: de nada sirve llevar a cabo una gran inversión en ciberseguridad si los empleados de una empresa no poseen los conocimientos necesarios en seguridad informática.
  • Información integrada: resulta fundamental contar con un ERP y un SGA avanzado que centralice toda la información y realice copias de seguridad continuas para que, en caso de ataque, no se pierdan los datos y se garantice el funcionamiento empresarial.
  • Partner tecnológico: una gran forma de garantizar la continuidad de la operatividad y proteger los sistemas frente a amenazas es contar con un proveedor tecnológico que sea especialista y tenga el expertise y know how necesarios para asegurar los niveles de servicio y el funcionamiento y eficiencia de la compañía.

En definitiva, es necesario implementar diferentes medidas y elementos que permitan a las compañías proteger sus actividades, sistemas e información de ataques informáticos.

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